Primeros vestigios de arte de acción o performance art en Mendoza

Acción de Mugrientas Margaritas. La acción consistía en escribir el significado de performance en la pared que da a la calle de la Biblioteca pública Gral. San Martin, Mza 2011.

 

Por Mariana Luz Ticheli

Si bien no puedo decir una fecha exacta para los inicios de la Performance art o acciones artísticas en la provincia Mendoza, si existieron algunas experiencias que podrían enmarcar los orígenes de esta, conocidas por medio de relatos orales y algunas fotocopias de diarios locales de los años 70 y 80.

Si bien soy oriunda de Mendoza, siempre estuve queriendo partir y viajar y así lo he hecho. Pero mis comienzos artísticos fueron en mi provincia hasta los 25 años y transite toda mi carrera universitaria en la Universidad Nacional de Cuyo, en la carrera de Artes Visuales. En aquella época, hacia 2011 fue muy difícil realizar una tesis sobre el arte de acción en la provincia, ya que no había en ese entonces mucho material de registro. Para mi investigación me dedique a buscar y contactar personalmente a los y las artistas involucradas debido a la escasa información y documentación, y esto nos ha permitido elaborar algunas primeras reflexiones en torno al tema.  Respete una línea de tiempo que va desde los primeros artistas que, desde sus propuestas de carácter experimental, fueron de alguna manera el punto de partida para el posterior desarrollo de estas disciplinas en la provincia.

Nos situamos a principios de los años 80´s en la provincia de Mendoza en donde podemos citar a participantes de los “espectáculos multimediales” del artista Marcelo Santangelo (Concordia 1923, Mendoza 2007), tales como la bailarina y actriz Alejandra Peralta. A el grupo LOS POROTO (1981-1988, este grupo no cuenta con ningún registro de lo realizado) como cuenta el artista local Egar Murillo refiriéndose al originado en los años 80. Luego en los 90s algunas integrantes del colectivo MINAS DE ARTE (1993-1997, 9 artistas mujeres de distintas disciplinas) entre ellas a Marcela Furlani, integrantes de la ASOCIACION PERFORMANCE, como Stella Fernández e Inti Pujol, a integrantes de Mugrientas Margaritas (2010-11) Mariana Luz Ticheli y Yessica Contreras.

Situada en Mendoza, provincia de Argentina propongo el término de Acciones o actuaciones ya que pienso que debemos comprometernos a utilizar términos que nos presenten y re-presenten en nuestro contexto latinoamericano, en nuestro territorio.  Juan Acha, autor latinoamericano, intenta explicar los fenómenos artísticos de nuestras latitudes desde una mirada que se despega de las visiones eurocéntricas y asigna terminologías más adecuadas a la realidad artística latinoamericana. Para denominar al arte conceptual usa el nombre no objetualismos o derivados posmodernistas, que niegan y condenan al objeto, renunciando consecuentemente a los atributos formales y materiales. Las artes visuales venían por todo su contexto con necesidades de cambio y de pluralización en general. Los no-objetualismos responden al imperativo de transformar al arte, cuestionar, subvertir y reemplazar las ideas fundamentales sobre el arte que Occidente ha difundido por el mundo. Manifiestan que dan prioridad a conceptos y acciones. Juan Acha propone nombres distintos: Acciones corporales: eventos (en vez de happening 1958), actuaciones o arte de acción (en lugar de Performance 1970).

En los años 80, en Mendoza, surgen las Muestras de Arte No Convencionales y se comienza a problematizar la noción de lo contemporáneo. Aunque en diálogo con la tradición de las artes visuales todavía, se establece una crisis de medios, en cuanto a la percepción, incorporando al espectador y lenguajes de otras artes como música, danza y performances. El cuerpo se transforma en una de las claves culturales de nuestra época. El cuerpo ahora se transforma en “soporte” y la acción en la “obra poética”. El cuerpo, el tiempo y el espacio aparecen por primera vez como ejes centrales.

Silvia Benchimol, profesora de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo, cuenta, a apropósito de las Muestras De Arte No Convencional (1985-1994 Mendoza): La idea surge de las inquietudes de varios plásticos jóvenes, que son receptadas en el Museo de Arte Moderno de Mendoza. Tienen allí reuniones, de las que Marcelo Santángelo es el animador. Se realizan tres muestras entre 1985 y 1994. La primera exposición inaugura el 17.01.85, participan más de 100 autores con ambientaciones, instalaciones, performances y body-art; gran asistencia de público, pero sin repercusión periodística.

La segunda muestra se concreta en 1991. Se reduce la participación de expositores por las características espaciales del nuevo local del museo (desde calle San Martín 1143 a Plaza Independencia); se habilitan instalaciones al aire libre, en contacto con la naturaleza, que no aparecen en la exposición anterior.

La tercera muestra es realizada por un grupo de invitados/as por la dirección del Museo, que en una segunda etapa, invita a plásticos de Buenos Aires. La afluencia de público es mayor y la información periodística toma forma crítica, positiva o negativa. El museo edita un catálogo prologado por Marcelo Santángelo: «En nuestra sociedad mendocina existe una marcada desconfianza hacia todo aquello que no responda con claridad a los patrones ya establecidos y a los prejuicios que ordenan un tránsito sin sobresaltos… por los caminos del Arte, de la Ciencia y de la Técnica.» Y, es oportuno agregar, «caminos convenientemente separados», por la valoración peyorativa del experimentalismo por parte de ciertos artistas o críticos, o el arte a los científicos -metodológicamente ortodoxos. Empiezan a tener su espacio situaciones estéticas cargadas de conceptualismo, de matices lúdicos y críticos que no permiten la neutralidad del observador. “

En Mendoza las instituciones oficiales formadoras de artistas que actúan en este período, fueron la Escuela Provincial de Bellas Artes y la Facultad de Artes y Diseño. Las salas de exposición prosperaron, a los espacios del Museo de Arte Moderno, (el museo permaneció cerrado durante algunos años), Museo Fader, las Salas Provinciales de Cultura, y la Galería Giménez, se agregaron, el Almacén de las Artes, dependiente de la Fac. de Artes, la Sala Sergio Sergi de Radio Nacional y la Sala de Arte Escorihuela. Sobre el final, la Sala Libertad.  En la segunda mitad de la década, y de forma paulatina las expectativas van decreciendo, se acentúa la búsqueda de salidas, pero en forma individual, las iniciativas son sustentadas con demasiado esfuerzo, el rédito es muy costoso. El ambiente social no está educado para este tipo de arte.

Frente a la anunciada “muerte de la pintura”, uno de los tantos nombres que distintos autores usan, las acciones se proponían como formas de experimentación substancial y anti-académicas. Permitían explorar una nueva sensorialidad (pregonada socialmente por el movimiento hippie y la cultura pop), dejando en duda la supremacía visual de las bellas artes, y buscando generar nuevas experiencias en el/la espectador/a con el fin de sorprenderle, transformar su entorno, o llevarle a vivir de una manera menos acartonada o alienada. Estas experiencias asumieron un epicentro en el Instituto Di Tella de Buenos Aires, institución de fuerte vocación modernizadora.

En los setentas, en Buenos Aires, las acciones serán el medio ideal para obras de marcado carácter político, debido a su capacidad para no dejar rastros, evitando censuras y persecuciones. No obstante su número se reduce dramáticamente, al igual que su repercusión, ya que se realizan preferentemente fuera de las instituciones y no cuentan con la cobertura de medios que había popularizado a las realizadas en la década anterior.
Con el retorno a la democracia en los ochenta, el arte de acción cobra un nuevo impulso en la obra de los artistas jóvenes, desarrollándose preferentemente en una multiplicidad de espacios alternativos fraguados al calor de la recomposición política. En líneas generales, también sucede en Mendoza con las realizaciones contemporáneas, las acciones eligen con preferencia los espacios no institucionales. Algunas veces, debido a la escasa acogida que éstos brindan a este tipo de iniciativas; otras, debido a la incapacidad –incluso después de cuarenta años– de esas mismas instituciones para albergar obras de esta naturaleza; pero muchas veces también, debido a una clara y consiente crítica hacia los ámbitos de legitimación artística. Claro que también tiene gran peso la finalidad de la acción, lo que se quiere decir, y eso definirá el tipo de espacio que elegirán los artistas. Por ejemplo, años posteriores en Mendoza (2011), el grupo MUGRIENTAS MARGARITAS (Yessica Contreras y Mariana Luz Ticheli) realiza una acción que consta en escribir en la pared de la entrada de la Biblioteca San Martín el significado de una performance o acción artística, esta pared da al paseo Alameda donde el flujo de gente es importante. La idea era democratizar el conocimiento por eso era necesario hacerlo en la calle.

 

Denominaciones, registro y público en Mendoza

Los grupos entrevistados , conformados a  fines  de los años 80 y principio de los 90 en la provincia sostenían en general, una base más experimental,  basada en la intuición; en pos del desarrollo de la creatividad, incursionaron en lo interdisciplinario como camino de ruptura de límites impuestos por las propias disciplinas de origen: plástica, juegos de luces, expresión corporal, y música generada por instrumentos no convencionales se unían para crear espectáculos que apelaban a un acercamiento del público de lo sensorial.

En el accionar de estos primeros grupos, de los años ´80, y principios de los´90, está ausente aún la “noción del registro” como parte estructural de la obra. Pone esto en evidencia de la falta o escasez de registros de las producciones de los grupos paradigmáticos como los Espectáculos Multimedia de Marcelo Santángelo, de los cuales solo se han encontrado algunas publicaciones, del tipo de la gacetilla en los periódicos locales. Las/os artistas entrevistadas/os coincidieron en que no se planteaban todavía el tema dentro de sus intereses que estaban centrados/as más en la cuestión ideológica de “quebrar”,” romper” determinados códigos artísticos y sociales, a través de la experimentación con lo sensorial:  esa era la mayor preocupación.  Su instrumento y su finalidad.

La intención de ruptura de estos aspectos se funda ideológicamente, en definitiva, en un intento de ruptura de los cánones racionales de una sociedad conservadora en los años 80s   y como consecuencia también, el arte mendocino imperante. Esto queda de manifiesto en la entrevista al artista plástico Egar Murillo, cuando expresa que “era necesario trasgredir a la sociedad mendocina que es muy conservadora”,  en especial teniendo en cuenta que estos grupos funcionaron a finales de los ochentas , en el momento de la apertura democrática, apenas terminada la  dictadura militar.  Por lo tanto, Lo “nuevo”, se identificará con la recuperación de “lo sensorial, “las emociones y sensaciones” como puntos de partida para la acción artística.

 

Rosas Rococó Rosadas, show plástico de Minas de Arte. recorte de periódico de Mendoza, 1994.

 

En cuanto al registro de las mismas podemos considerar el avance tecnológico de las últimas décadas como la posibilidad de realizar el mismo. Las posibilidades de las tecnologías digitales difieren grandemente de las técnicas utilizadas para estos fines durante  la década del ´80 ,  y principios de los ´90 cuando fotografía y cine, dependían aún de sistemas fotoquímicos y el video de  sistemas analógicos, sus costos eran elevados y en general de difícil acceso. La década del 90 se configura como una bisagra a nivel del ingreso de las nuevas tecnologías digitales en la Argentina y ya a partir del  2000 y con la aparición  de las redes sociales,  su masificación y su POPULARIZACIÓN  marca  diferencias abismales con las décadas anteriores.

 Con respecto a la utilización del término “performance” para designar este tipo de  actividades artísticas, no se hace presente en la escena local hasta fines de los 90. Las agrupaciones mencionadas como precursoras de estas actividades no usaran esta denominación para mencionarlas, tampoco aparece el término en otros ámbitos como pueden ser el del discurso periodístico o crítico local.

Si bien los integrantes de los tres principales grupos tales como Los Poroto , Las multimedias de Santángelo y  “ Minas de Arte ” estaban en conocimiento de las manifestaciones de arte denominado como Conceptual, como también de otros fenómenos contemporáneos,  propusieron  otros nombres para sus producciones: Por ejemplo: Minas de Arte  propuso la denominación de  SHOW PLASTICO  para sus muestras,  Marcelo Santángelo y sus colaboradores utilizaron el de ESPECTACULO MULTIMEDIA.

En cuanto a este aspecto se puede notar a partir de los testimonios vertidos en sus entrevistas un ligero cambio en cuanto a las artistas entrevistadas más jóvenes, las cuales utilizan ya los términos performance o acciones como parte de su discurso, si bien, reconocen que las primeras veces que llevaron a cabo acciones de estas características, lo hicieron desde posturas aún ingenuas y con un cierto desconocimiento del género y/ disciplina.

En cuanto a la definición de performance, cito a artista del Colectivo Minas de Arte, donde encontré similitudes en el decir que era complicado definirla. “La performance como esta hoy comprendida es un híbrido que se apropia por la necesidad, de ampliar el soporte de manifestación, nos apropiamos de recursos que no son EXCLUSIVOS  de las artes plásticas y que tienen que ver con la danza, el teatro. La transgresión de género no quiere decir que está muerto”. Y continúa diciendo: “Un performer puede trabajar desde la improvisación que es un recurso del actor pero también puede producir un guion y, matriz de su obra y repetirlo en distintos contextos. Necesitamos un espectador muy activo”  (FURLANI, Entrevista en Mendoza, 2012)

Pero en realidad ¿qué definición podemos dar de performance? ¿Qué es? ¿Qué limites tiene? Aun en la actualidad son inciertos, utiliza distintos elementos y recursos de otras disciplinas artísticas, como el teatro, la danza, la música, pero con una génesis distinta, a partir de esta desarticulación de fronteras el arte de la performance logra establecer un territorio propio, pero complejo para definirlo.

 

 

Referencias

MARCHÁN FIZ, Simón. Del arte objetual al arte de concepto. (1960-1974).Ed. Akal, Madrid, 1997. Cap.2: El arte de conceptos y los aspectos conceptuales. Pág.250.

ACHA, Juan. Arte y sociedad: Latinoamericana; El producto artístico y su estructura. Ed. FCE, México, 1981. Pág. 138. 18 Ibídem. Pág. 160.

REYES, Juan Miguel. La acción plástica y la emancipación. En: Pluma N° 6.Primavera, 2007. ortancia del cuerpo y la acción (puntualmente en el arte de acción)

21 CONTRERAS, Patricia.  Perfopuerto 2002-2007, Arte de Performance en Chile. S.ed. Valparaíso, 2000. Prólogo.

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