Cuerpo, memoria y archivo: Roma Vaquero Díaz presenta la exposición Siempre fui un pequeño monstruo en Barrio Yungay

Presentación performática de Roma Vaquero Díaz en Espacio La Cochera (2026) – Fotografía de Alejandra Hernández

Por Marianne Briese Capr

La muestra que se presenta en Espacio La Cochera expande hacia el espacio expositivo la investigación desarrollada por la artista en su novela Archivo para recuperarme.

Hasta el 12 de septiembre se exhibe la exposición Siempre fui un pequeño monstruo, de la artista visual y de performance argentina Roma Vaquero Díaz. 

A través de textiles, fotografías, archivos intervenidos y videoperformance, la muestra surge a partir de la novela de la artista Archivo para recuperarme, publicada en 2025 por La Balsa Editora y presentada por primera vez en Chile en esta ocasión.

Vaquero define Archivo para recuperarme como una novela performática, un trabajo que puede leerse desde distintas capas: como una historia clínica, como un relato autoficcional o a partir de los imaginarios visuales que contiene.

Libro Archivo para recuperarme de Roma Vaquero Díaz, 2025.

Al comienzo de la novela, la autora presenta un “inventario de archivos” que reúne distintos elementos de la obra, entre ellos: “la foto de mi DNI de los seis años – fotos familiares de lugares que nunca conocí – fotos de La Salpêtrière y fantasmas del Dr. Charcot – huérfanas y alienadas – la culpa, la ternura y la escritura – el cuerpo y la fotografía”. 

En la novela aparecen fragmentos de relatos, mujeres, o quizás niñas, encerradas en un hospital, interactuando y cuidándose entre sí. Nada está tan claro. Entre los textos aparecen autorretratos fotográficos de la artista, imágenes intervenidas, radiografías y dibujos. A medida que se avanza en la obra, se despliega una historia fragmentada. 

“Por un lado, el libro trabaja con esta idea de novela performática, donde no todo está cerrado ni tiene una respuesta única, sino que precisamente trabaja con la falta, con el vacío. Esto permite que cada persona que lea el libro pueda completar, armar o resolver la historia de la novela y, al mismo tiempo, me da la posibilidad de que se expanda”, comenta la artista.

En la exposición, algunos de los elementos y archivos presentes en el libro se transforman en piezas textiles intervenidas con bordado, imágenes y nuevas formas de presencia. 

“Esta es la primera exposición donde voy a compartir piezas que surgen a partir del material del libro. De hecho, el título Siempre fui un pequeño monstruo es una frase que dice la protagonista en el libro”, comenta Vaquero.

Ambos trabajos, muestra y la publicación, proponen un archivo vivo que indaga en las formas de narrar, preservar y reconfigurar la memoria desde el cuerpo, el gesto y la imagen.

Registro de la inauguración de Siempre fui un pequeño monstruo de Roma Vaquero Díaz en Espacio La Cochera (2026) – Fotografía de Alejandra Hernández

El cuerpo como archivo

Una parte importante de la investigación de Vaquero se relaciona con el Hospital de La Salpêtrière, en París, y con el trabajo del neurólogo Jean-Martin Charcot. Durante el siglo XIX, La Salpêtrière fue una institución destinada principalmente a mujeres pobres, ancianas y personas socialmente marginadas. Allí, Charcot desarrolló investigaciones sobre enfermedades neurológicas y, especialmente, sobre la histeria.

La observación y representación del cuerpo ocuparon un lugar central en los métodos del médico. En La Salpêtrière se desarrolló un trabajo sistemático de fotografía clínica que registraba posturas, gestos y manifestaciones corporales de las pacientes. Las imágenes fueron publicadas en el libro Iconographie photographique de la Salpêtrière, convirtiendo el cuerpo fotografiado en una herramienta para observar, clasificar y representar la enfermedad. 

“Él creía que mirando la corporalidad de sus pacientes podía diagnosticarlos, por lo que necesitaba registrar esos movimientos. Ese tipo de fotografía tiene mucho en común con la fotografía judicial. Después, esas formas pasan al arte contemporáneo y a la foto-performance”, explica la artista.

Vaquero utiliza estas imágenes como base para retomar y reinterpretar las posturas corporales registradas por Charcot, trasladándolas a su propio trabajo y abriendo nuevas posibilidades de lectura sobre las mujeres fotografiadas. Si para Charcot la fotografía permitía fijar un cuerpo para observarlo y clasificarlo, en el trabajo de Vaquero la imagen permite pensar aquello que ocurre antes y después de ese instante y preguntarse quiénes eran las mujeres fotografiadas. Así, deja de funcionar únicamente como evidencia y puede convertirse en una herramienta para reconstruir y reimaginar esas historias.

La obra en el territorio

En el contexto de la exposición, Vaquero realizará en Barrio Yungay la performance Ocupar la calle es habitar el mundo, una acción participativa que propone recorrer el territorio como un cuerpo común. Para la artista, estas experiencias permiten que la obra circule y se construya colectivamente.

La relación con el territorio es especialmente significativa para Vaquero. Durante su investigación para las actividades en Santiago, encontró vínculos entre la historia de las instituciones psiquiátricas y el propio Barrio Yungay.

En 1852 se fundó el primer Instituto Psiquiátrico de Chile, llamado entonces “Casa de Orates de Nuestra Señora de Los Ángeles”, cuya ubicación inicial estuvo en el Barrio Yungay. Seis años después, el instituto fue trasladado a la calle Olivos, en Recoleta, donde actualmente se encuentra el Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak.

“Me interesa que en cada lugar adonde voy el libro me permita relacionarme a partir de lo que trae cada una de las personas que están presentes en la presentación y también con el territorio en donde se realiza la presentación”, plantea la artista.

Como define Vaquero, Archivo para recuperarme es una novela performática que se expande en cada territorio donde se comparte y vuelve a archivar capas de historias, cuerpos e imágenes. En su paso por Espacio La Cochera, la obra incorpora nuevas referencias vinculadas al territorio de Barrio Yungay y a quienes visitan la muestra. Así, el archivo continúa transformándose a través de los lugares y las historias que encuentra en el camino, agregando nuevas habitaciones a un hospital que pareciera siempre estar habitado.

Registro de la inauguración de Siempre fui un pequeño monstruo de Roma Vaquero Díaz en Espacio La Cochera (2026) – Fotografía de Alejandra Hernández

Siempre fui un pequeño monstruo, de Roma Vaquero Díaz

Exposición: 20 de agosto al 12 de septiembre de 2026

Horario de visita: viernes y sábados, de 15:00 a 18:00 horas

Dirección: Espacio La Cochera, calle Huérfanos 2567, Santiago, Chile 

Sobre la artista

Roma Vaquero Díaz es artista visual y de performance argentina. Su práctica se sitúa en el cruce entre performance, imagen y escritura, y se desarrolla como una investigación sobre las potencias afectivas y transformadoras del gesto.

Su trabajo pone en diálogo lo humano y lo no humano, lo íntimo y lo colectivo, entendiendo la performance como una experiencia compartida y el cuerpo como territorio de memoria, transformación y encuentro.

Es Magíster en Lenguajes Artísticos Combinados (UNA), Licenciada en Arte Escénico (UNR) y desde 2017 dirige Mundo Performance, plataforma dedicada a la investigación, la formación y el archivo del arte de acción. Su obra se ha presentado en museos, festivales y residencias de Argentina, Latinoamérica, Europa, Estados Unidos y Asia.

Publicó Cuántos cuerpos entran en un cuerpo, libro conceptual que cruza fotografía y performance, y Archivo para recuperarme, novela performática finalista del Premio SUR ArtexArte 2026. En cada proyecto investiga el cuerpo como un espacio poroso y relacional, abierto a otras memorias, otros cuerpos y otras formas de vida posibles.

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