
Mundo Performance propone una metodología que permite el autoconocimiento y el conocimiento del mundo a través de la práctica.
Aquí, la práctica continua es fundamental. No pensamos la práctica como un recorrido que comienza en cero y crece progresivamente hasta llegar a diez, ni como un proceso que se inicia con un ciclo lectivo y termina cuando este concluye. Nos interesa, en cambio, sostener el hacer, el pensar, el sentir y sostener los espacios de encuentro para practicar.
La práctica sucede cada vez, en presente. Cada encuentro es una oportunidad para volver a poner el cuerpo, volver a preguntar, volver a probar, volver a mirar. En ese hacer sostenido se construye corporeidad: una corporeidad que está siempre en trance y en tránsito, que se transforma mientras practica y que produce conocimiento a partir de la experiencia.
Esta perspectiva también nos abrió la posibilidad de repensar el tiempo. Dejar de imaginarlo únicamente como una línea que empieza, avanza y termina, para acercarnos a una experiencia más espiralada, donde distintas temporalidades pueden convivir y donde existen múltiples formas de habitar el saber, la experiencia y el presente.
Los tiempos de la práctica no son necesariamente los mismos que los tiempos de los proyectos, las obras o las exposiciones. Un proyecto puede comenzar mucho antes de encontrar una forma, continuar después de una presentación o desplegarse a partir de aquello que sucede en un encuentro. Los procesos tienen sus propios tiempos y se construyen en ese continuo.
Y ese continuo no significa hacer permanentemente. Descansar también es parte de la práctica. Parar, dejar reposar, encontrarse sin una tarea, celebrar, hacer fiesta, compartir una comida o simplemente estar juntes también forman parte de los modos en que construimos una práctica. Porque practicar no es producir sin pausa, sino desarrollar una relación atenta con nuestros propios ritmos y con los ritmos de quienes nos acompañan.
Por eso, en Mundo Performance, practicar también es hacer lugar a lo que todavía no sabemos. Es sostener una pregunta, permanecer disponibles a la experiencia y permitir que los procesos se desplieguen junto a otres, en relación, en resonancia y en movimiento.
La práctica es un continuo hecho de acción y pausa, de búsqueda y espera, de trabajo y celebración. Una experiencia donde hacer, pensar, sentir, descansar y encontrarnos también son formas de saber.
